4.10.2009

Grieta Creativa: arma contra la mediocridad

Actualmente la mayoría de las personas se encuentra irremediablemente envuelta en una dinámica nociva, que la sociedad y la supervivencia en ella lo obliga a hacerlo, esta dinámica es: TRABAJO-CASA//CASA-TRABAJO. En el general de los casos el trabajo de todos los dias resulta desagradable y eso multiplica el cansancio que nos provoca, (trabajo)x(desagrado)= +(cansancio) lo que nos impulsa al anhelo de entregarse al ocio y al bienestar de “pasarla bien”, suprema aspiración nihilista de nuestra cultura. La necesidad del trabajo no se puede negar, es importante ser productivos para aspirar a la plenitud y un descanso de la magnifique para no caer en la formula de un trabajo de algún modo desagradable, que no lo plenifica, y un tiempo de descanso, que si bien hace que la persona la pase mejor, tampoco lo plenifica.
Pues, dada la comentada dinámica, ¿dónde aparece el ser humano genuino, el ser espiritual, que se manifiesta en obras y en actos en este mundo? En ningún lado, ha renunciando a ser auténticamente humano, el ser humano se ha animalizado pasando sus días alternando labor y descanso. Por este medio el se envuelve en una vida de silenciosa desesperacion, si el hombre se contenta con eso se convierte en mediocre. El antidoto a esta mediocridad es encontrar una grieta creativa en nuestras vidas para manifestar nuestra humanidad al mundo, nuestro ser interior más profundo y genuino. En actos y en obras.

¿Qué es la grieta de la que aquí se habla? Es un espacio intermedio entre el trabajo y el descanso para que el ser humano pleno realice aquellas actividades que lo plenifiquen, para que manifieste su vocación sino puede hacerlo en su trabajo, para que aprenda y estudie lo que le gusta, para que ayude a su prójimo, para que realice actividades sociales significativas, etc. En definitiva, para que agregue valor humano al mundo, ni más ni menos.

¿Dónde está la mencionada grieta? Donde nosotros queremos que esté. Nosotros mismos debemos generarla, buscando un espacio entre nuestras actividades rutinarias para que podamos encontrar tiempo para manifestar nuestro ser más pleno, aquellas actividades para las que hemos nacido, las que el mundo espera de nosotros para ser mejor. Si no generamos nuestra grieta, nuestro espacio creativo para ser genuinos y humanos no aparecerá. Si no agregamos valor espiritual al mundo, seguiremos viviendo vidas de silenciosa desesperación, sumidos en la más genuina u auto elegida mediocridad, pues nuestro camino de vida siempre es nuestra propia y auténtica elección.

Por Hugo Landolfi



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